La problemática surgida en las grandes ciudades:
En el año 2007, prácticamente el 100% de la flota de autobuses urbanos de Madrid ya estaba completamente
adaptada para el acceso de las personas con movilidad reducida. Ello nos permitió a las personas
con silla de ruedas gozar de una plena accesibilidad al transporte en autobús
casi con la misma normalidad que cualquier viajero sin discapacidad.
Pero con la entrada en vigor ese mismo año de la normativa aplicada por el Consorcio Regional
de Transportes de la Comunidad de Madrid que posibilita viajar en la plaza habilitada
para las personas con movilidad reducida de los autobuses a los carritos de bebe desplegados
(algo que es de pleno derecho); se nos plantea a las personas con movilidad reducida
una gran dificultad a la hora de acceder a los autobuses,
motivada principalmente por el modo en el que la Empresa Municipal de Transportes de Madrid
ha elaborado el nuevo reglamento en base a todo ello.
Previamente, fueron muchos los años de reivindicaciones del colectivo de discapacitados
"en soledad y con muy poco apoyo de otros colectivos de ciudadanos" luchando contra la
incomprensión social para hacer entender la necesidad que teníamos de que los transportes públicos
se diseñasen de modo que fueran accesibles para nosotros.
A principios de los años 90, comenzaron a verse tímidamente los primeros autobuses accesibles "con rampa",
cuyas primeras y escasas unidades eran adquiridas bajo subvenciones con la mediación de las políticas
sociales para la discapacidad por parte de algunas empresas de transporte a fin de comenzar a facilitarnos
a las personas con silla de ruedas el acceso al transporte público.
Con el paso de los años y no pocas quejas porque aquello no parecía progresar con la rapidez suficiente,
muy poco a poco fue aumentando la flota y tras ello las legislaciones y directivas europeas por las que
finalmente llegaron a adoptarse unas normas de fabricación gracias a las cuales los autobuses urbanos
habrían de fabricarse en Europa plenamente accesibles "como así es en la actualidad".
Con el paso de unos cuantos años mas y otros tantos avatares y mas quejas..,
que a fecha actual aún no han cesado por la cantidad aún de lugares en nuestro país donde todo
ello aún no se ha hecho realidad o no funciona adecuadamente porque no se conservan debidamente
las rampas, etc.., hemos llegado a nuestros días.
Y tras ello, otros colectivos como las personas que portan cochecitos de bebe han solicitado también
"lógicamente" poder acceder a este tipo de nuevos autobuses accesibles con el cochecito desplegado,
así como las personas
que portan carritos de la compra e incluso algunos con bicicletas. Pero dado que la plaza
apta para todo ello no es otra que la inicialmente pensada para las personas con silla de ruedas,
se decidió por Ley y Directiva Europea que tanto viajeros con cochecito de bebe,
personas con maletas y usuarios de silla de ruedas pasaríamos a utilizar ese único espacio
con igualdad de derechos, al ser calificados conjuntamente y "todos por igual" como "personas con movilidad reducida".
Con la reciente normativa aplicada en España (a partir de la Directiva Europea) por la que se posibilita
viajar a los cochecitos de bebe en los autobuses adaptados de piso bajo, algo que entiendo de pleno derecho;
se nos plantea a las personas con movilidad reducida dado como se ha
elaborado el reglamento para estos casos "en algunos lugares como Madrid", una gran dificultad
a la hora de acceder a los autobuses debido al gran número de viajeros con cochecitos de bebes que utilizan
este transporte público “cada vez mas en aumento” (colectivo mucho mas numeroso que las personas
con silla de ruedas) y a la existencia de un único espacio habilitado
en los autobuses (reservado ahora para ambos colectivos pero con la imposibilidad
de permitir el viaje conjunto de una silla de ruedas y un cochecito de bebe).
NORMATIVA RELACIONADA CON LA PROBLEMATICA:
El Decreto 1/2008, de 17 de enero de la Comunidad de Madrid, siguiendo lo establecido
por el Reglamento Técnico de Desarrollo en Materia de Promoción de la Accesibilidad y
Supresión de Barreras Arquitectónicas ha posibilitado el viaje en los autobuses urbanos de
cochecitos de niño desplegados, los cuales podrán utilizar el espacio habilitado para
las personas con movilidad reducida.
El Consejo de Estado por su parte, emitió un dictamen favorable a la modificación del Reglamento de Viajeros
de la Empresa Municipal de Transportes de Madrid, la cual para cumplir el Decreto 1/2008 antes citado,
ha considerado que los portadores de cochecitos de bebe desplegados son viajeros con movilidad reducida con
plena igualdad de derechos a los usuarios de sillas de ruedas, sin que pueda existir preferencia en el uso
del espacio habilitado para unos y otros.
La Directiva Europea 2001/85/CE del Parlamento Europeo y del Consejo de 20 de noviembre de 2001 relativa a las disposiciones especiales aplicables a los vehículos utilizados para el transporte de
viajeros con más de ocho plazas además del asiento del conductor, y por la que se modifican las
Directivas 70/156/CEE y 97/27/CE establece que: «Son viajeros con movilidad reducida» todas aquellas
personas que tengan dificultades para utilizar el transporte público, como, por ejemplo, las personas
con discapacidad (incluidas las personas con deficiencias sensoriales y psíquicas y los usuarios de silla
de ruedas), las personas con discapacidades en las extremidades, las personas de baja estatura,
las personas que lleven equipaje pesado, las personas de edad, las mujeres embarazadas,
las personas con carritos de la compra y las personas con niños (incluidos niños sentados en cochecitos).
Dicha directiva no especifica una preferencia del espacio habilitado a PMR para los usuarios de silla de ruedas,
tal y como debería de ser por sentido común, al ser ciudadanos con una limitación física "propia" que nos impide
el desplazamiento por nuestros propios medios y la elección de transportes alternativos debido a las barreras.
Por tanto con una seria exclusión y desigualdad social.
Por todo ello, es frecuente que en algunas grandes ciudades como Madrid, las personas con silla de ruedas
nos encontremos en una parada esperando y que incluso pasen dos o mas autobuses seguidos con un cochecito
de bebe a bordo, sin que se nos permita por tal motivo acceder, puesto que los conductores nos niegan
el acceso amparados en el reglamento vigente que especifica que aquellos vehículos con una sola plaza
habilitada para PMR solo admiten un pasajero con movilidad reducida en ese espacio,
ya sea un cochecito de bebe, una silla de ruedas o una persona con maletas.
Sin ninguna preferencia, al ser calificados todos por igual como "personas con movilidad reducida".
Por ello desde Proyecto Abedul se propone la necesidad de acondicionar en todos los autobuses con una única
plaza habilitada para PMR un espacio similar adicional, así como la necesidad de que todos los nuevos autobuses
que se fabriquen, estén dotados de dos plazas habilitadas para PMR como ya se está haciendo en la actualidad.
Lo cual sin duda aliviará el problema de falta de espacio.
En la actualidad, dada la problemática, en las grandes ciudades de nuestro país que cuentan con autobuses
dotados de un solo espacio y se aplica esta normativa de modo tajante y frívolo, sin tener en cuenta
el grado de dificultad de las personas con silla de ruedas (es el caso de Madrid);
nos encontramos con que cuando una persona con silla de ruedas trata de subir al autobús,
queda supeditada a pedir el favor de cerrar el carrito a los responsables del cochecito de bebe
que van a bordo del autobús, “como acción solidaria” “si lo desean”.
Con frecuencia hay personas comprensivas que aceptan, otras a las que les es prácticamente imposible o complicado cerrarlo
dadas las complejas características del carrito o la corta edad del bebe, y otras que “tal vez pudiendo”
se niegan a ello argumentando que "una ley les da derecho" sin comprender
que “nosotros no tenemos otro medio en el que desplazarnos" y que a menudo debemos de esperar en la paradas largo tiempo,
dejando pasar hasta dos y tres autobuses que llevan la plaza ocupada porque nadie nos cede ese espacio
y el conductor tampoco nos permite subir amparado en el cumplimiento del reglamento.
Por todo este problema, sería importante cuestionar esta situación a fin de encontrar alguna solución
viable y democrática que nos posibilite viajar a todos, tanto a los cochecitos de bebe como a las personas
con silla de ruedas, sin que tanto unos como otros nos
veamos seriamente perjudicados e imposibilitados para viajar. Máxime quienes por nuestra movilidad, no tenemos otro medio
ni posibilidad de desplazamiento y que por tal hecho estamos comenzando a padecer de nuevo grandes inconvenientes,
tras muchos años de lucha incansable por lograr que se diseñasen autobuses a los que pudiéramos acceder. Un hecho que
supone un retroceso social de los escasos derechos que ha logrado el colectivo.
BUENOS EJEMPLOS:
Bajo estas líneas podemos ver el ejemplo de uno de los nuevos autobuses urbanos de la Autoridad
del Transporte Metropolitano de Barcelona, equipado con doble espacio. Este autobús, recientemente presentado
en una exposición de nuevos autobuses, además de posibilitar
el acceso de dos sillas de ruedas, dos cochecitos de bebe o una silla de ruedas y un cochecito de bebe;
otorga preferencia a los viajeros con silla de ruedas cuando ambas plazas van ocupadas por personas
con cochecitos de bebe, puesto que las personas con silla de ruedas somos quienes mas grado de dificultad
poseemos en nuestra movilidad y mas inconvenientes tenemos para encontrar otros modos de transporte
público alternativo. Todo lo cual es un buen ejemplo del que deberían de tomar buena nota otras comunidades
autónomas españolas en las que en sus nuevos autobuses con doble espacio se sigue sin admitir a dos
viajeros con silla de ruedas y tampoco se nos cede una plaza cuando viajan dos cochecitos de bebe.
A todos estos inconvenientes debemos de añadir quienes nos desplazamos en silla de ruedas
la dependencia de "la suerte" para que cuando llega un autobús con la plaza libre,
no le falle el funcionamiento de la rampa (cosa también habitual),
o no se nos haya situado un vehículo junto a la parada que no permita arrimarse al autobús para extraer la rampa,
porque en tales casos tampoco podemos subir.
La normativa en Madrid es tajante y sin prioridad alguna:
"Solo puede viajar el primero que va a bordo", sea cochecito o persona con silla de ruedas.., mientras
que el que está en la parada, "debe de quedarse esperando", sin considerar en absoluto que
sea una persona con discapacidad y deba de permanecer largo tiempo sin poder subir por esas causas
soportando frío, lluvia, etc, y en muchos casos con unas condiciones delicadas de salud.
Desde Proyecto Abedul no se comprenden las normativas capaces de imponer "sin unos estudios previos" que se destine el "único" espacio reservado para el viaje de personas con silla de ruedas a otros colectivos muy numerosos, sin estudiar el impacto que ello pueda generar a este colectivo minoritario y susceptible de exclusión, quienes padecemos con frecuencia la denegación de acceso a los autobuses por tal causa.
Dada mi experiencia diaria como afectado y así mismo como autor de Proyecto Abedul, considero importante y necesario
transmitir esta dificultad a asociaciones de discapacitados, autoridades municipales y autonómicas, etc.., aportando
la sugerencia consistente en habilitar una plaza adicional en los vehículos que poseen
un único espacio, y la reserva de una plaza en aquellos nuevos que llevan dos cuando trate de acceder
una persona con discapacidad.
Somos un colectivo muy vulnerable que sufrimos una gran desigualdad social y múltiples dificultades
para desplazarnos, careciendo a menudo de otras alternativas de transporte. La situación expuesta
nos dificulta "gravísimamente" nuestra movilidad para el acceso a un puesto de trabajo, a nuestra formación,
a nuestras actividades básicas diarias, incluidas las relacionadas con la salud, porque cuando podemos llegar
al centro médico, al hospital o al centro de rehabilitación en un trasporte público
"estamos ahorrando costes a la sanidad".
¡¡Es necesario que se entienda todo ello!!
Solución para el viaje de un cochecito de bebe
y una silla de ruedas en autobuses urbanos.
Propuesta para solucionar el problema actual de falta de espacio.
ESPACIOS PROPUESTOS Y MODO DE UTILIZACION:
Podrán viajar conjuntamente:
1- Dos sillas de ruedas.
Si ambas plazas fueran ocupadas por cochecitos de bebe y requiriese subir
VER DETALLES EN PLANO ADJUNTO.
2- Dos cochecitos de bebe.
3- Una silla de ruedas y un cochecito de bebe.
una persona con silla de ruedas, deberá de cederse una de las plazas al
viajero con silla de ruedas.
MADRID. Desconsideración hacia la discapacidad y mal ejemplo cívico:
Los nuevos autobuses con doble plaza adaptada que está adquiriendo la EMT de Madrid, no logran paliar el problema
que padecemos las personas con silla de ruedas respecto a la abundancia de cochecitos de bebe.
Son unas 200 nuevas unidades con dos plazas para PMR incorporadas a un total de 1500 autobuses,
de los cuales la inmensa mayoría (seminuevos) tienen una sola plaza para PMR.
Por lo que quedan muchos años para que el total de la flota cuente con dos plazas.
Las personas con silla de ruedas entre tanto, continuamos cada día padeciendo el mismo problema
y así se perpetuará por muy largo tiempo sin que a nadie le importe lo mas mínimo. Por ello
sería recomendable y muy de agradecer una solución consistente en la habilitación
de un doble espacio en los autobuses en servicio (seminuevos) que tienen una sola plaza.
Por otro lado, no se entiende el porqué en Madrid, lejos de aplicar los mismos criterios que otras ciudades
y comunidades autónomas con una visión "amable" hacia las personas con discapacidad,
resulta que sus nuevos autobuses con doble espacio adquiridos por EMT,
no cuentan con dos respaldos para sillas de ruedas (solo traen uno),
impidiendo así la posibilidad de que viajen dos personas con silla de ruedas, mientras que paradójicamente
posibilitan viajar a dos cochecitos de bebe.
Tampoco se comprende porqué cuando viajan dos cochecitos de bebe, no se da preferencia
y se cede una de las plazas a la persona con silla de ruedas que se encuentra esperando en una parada
y solicita subir, negándole el acceso y obligándole a "esperar a otro autobús".
Ello no se entiende cuando esos nuevos autobuses, además de las dos plazas, traen otra equipada
con una sillita para sentar al niño con su correspondiente espacio para colocar el cochecito plegado.
En definitiva: "Demasiado olvido y desconsideración hacia los colectivos mas excluidos y limitados."
Enrique G Blanco.
Proyecto social pedagógico Abedul 2007. (Actualizado en 2012).

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